Reencuentro desde el más allá
Ensayo para un acto
por Ricardo Trigos

Se escuchan suaves chasquidos en el agua de una balsa que con sus remos las olas emana. Entre la niebla va dejándose ver unas siluetas difuminadas por el claroscuro, susurrando con eco distantes entre la oscuridad, se puede entrever a una pareja. Sujetados del brazo como si el tiempo no existiera.

- Pampa nijeyektsi nech uikak ipan ni tlatliptaktil, que hago pa' que nadie se fije tanto en mi
- Yeka nochipa nijnekijyaya nimitspiyas mochaj, ansina nadie te va a robar
- Que linda esta la luna y que grandota, se me afigura una amapola blanca, san polihui nopa tlaajhuiyacayotl tlen xochitl.
- Tu misma eres como una amapola, no queres que vayamos a dar la güelta como en todas las lunas llenas?
- Me queres mucho Lorenzo Rafael?
- Ti se xochitl tlen ajhuiyac María Candelaria.
- Y si te vas para no volver?
- Aquí naide nos va a separar
- Sabes que te quiero mas que a mi vida

De pronto el chillido de un organillero sonó en la lejanía
- Ansina la canción que Don Quirino le cantaba a Doña Catalina, también mi madre me la cantaba; Cielito lindo.
Un espectro se aproximó volando en el afán del encuentro;
- Si hija, yo te canté esta canción antes de haberte abandonado.
- Mamá, no sabes cuanto sufrí por eso.
- Yo sé, aquí no hay tiempo, no existe el bien ni el mal, pero es frío; motata paquis quema mitzitas, timoixnamikij ipan ojtl kemantika.

La música quedó, y una ligera brisa cambió la página de un libro, con admiración él exclamó:
- Xiquita, eli se axolotl queja tlen ehuaj Xochimilco.
La chalupa comenzaba ligeramente a moverse
- Lo perdí todo en el juego de la lotería, al grado de caer dormida.

La madre respondió.
- El niño pa' nos agarre confesados

Un hombre asustado pasaba con su trajinera en ese momento,
y un largo y profundo silencio reinó por un momento en la oscuridad
- No olviden su equipaje.
Susurró otra voz entre la maleza

- Ya eltok noviembre uan moneki nimantsi timokuepasej Chicómztoc
- Y dónde queda eso siñiora?
- Allá de donde vinieron tus tatarabuelos, deben estar esperándonos
Respondió la muerte.
Al rastro de la traquinera, se dejaba oler una mezcla entre aroma de tamales, atole de guayaba y curado de pulque con cilantro, cebolla y tomate.
- Güeles lo que yo güelo Lorenzo Rafael?
- Ya se me antojó un mextlapique envuelto en totomoxtles
- Seguro el siñor cura nos tiene algo preparado, te recuerdas lo que decía "...sea el más allá la memoria de nuestros lazos afectivos y en el marco de nuestras creencias y tradiciones, sea el lugar donde todos viajemos también algún día"
Como voz espectral pronunciando en eco esta frase.
- Ay, pero si parece que estuviera entre nosotros
Respondió la madre.
Lentamente la música se fué llenando al son de la traquinera, y en suspiros se miraron unos con otros;
- ¿Dónde está el campo de cempasúchil? Yo quiero ir al campo de cempasúchil Lorenzo Rafael.
- Mesmamente, María Candelaria
Bajo la luna se logran ver algunas luciérnagas mientras el sonido de las cigarras se hacía más presente.
- Verdá que nos andamos a donde siempre quisimos huír Lorenzo Rafael?
- Mesmamente María Candelaria, ahí donde nada nos separará.
- Adiós mamá, me alegró el corazón volver a verte.
- Adiós hija mía, espero volvernos a ver pronto, debo ir a otro sitio. No debes porque saberlo.
La madre tomó el maletín y se esfumó entre la niebla.
En ese momento, otra traquinera va aproximándose, haciendo un poco de olas por el canal.
- Ay pero si ahí van los novios, míralos que bien agarraditos van.
En voz de una pasajera un comentario se escapó
- Yo los conocí cuando todavía eran unos chilpayatles jugando con el itzcuintli de Doña Roberta.
- Tlacoyos, tlacoyos calientitos, los hay de cuitlacoches y ayoxochitles.
Otra voz surgió al unísono de los pasajeros.
- Ansina parece que estoy en el tianguuez, María Candelaria
- Pues no dicen que "...el que tiene más saliva, traga más pinolli"

En eso, otro organillero tripulante timbra la canción 'De colores' y es así como la trajinera continúa su trayecto alejándose poco a poco.
Son las tres de la mañana se escucha el susurro de una mujer de luto ensombresida por la niebla implorando "...ay mis hijos" entre ladridos de perros;
- Escucháte eso Lorenzo Rafael?
- Si, es La llorona, no se nos vaya aparecer el Nahual. Dicen que a estas horas asustan.
- Vayémonos de aquí Lorenzo Rafael
- Aquí hay flores doradas contra el espanto,
Tomándo un ramillete de crisantemos que Lorenzo Rafael concede a María Candelaria para que las abrace con fuerza.
- Tengo chinita la piel Lorenzo Rafael.
- Ansina esto te protegerá María Candelaria, la huesera me las recomendó; no que nos vaya caer el chahuiistle por este paseo.
De pronto una melodía tranquilizadora comienza a escucharse.
- Ay pero si es el Vals Sobre las olas Lorenzo Rafael
- Ansina como si pronto nos fuésemos a casar, María Candelaria
- Quisiera ponerme mi vestido de boda que me trujiste Lorenzo Rafael
- Nika ti istsoej se ika seyok María Candelaria
El fonógrafo puesto a la orilla de una chinampa se detiene entre veladoras y dulces. Es la alborada y el color azul intenso comienza a invadir el firmamento.
- Quiero una alegría Lorenzo Rafael
- Ya llegamos al campo del cempasúchil María Candelaria
La pareja abrazada comienza a difuminarse al aparecer la aurora, dirigiéndose hacia el naranja paraje donde se cosechan las flores.
Comienza a amanecer y entre el rocío de la mañana, se escucha cantar a los gallos.

En el contexto del día de los muertos que se celebra cada año en México, quise destacar en mi texto, el amplio vocabulario que va de la mano de nuestro pasado ancestral y uso cotidiano. Xochimilco claramente es uno de esos lugares donde sigue viva esa relación manteniendo su identidad. Los personajes de mi breve ficción narrativa están tomados del cine mexicano, en particular de la película de Emilio Fernandes 'María Candelaria' que fué producida en 1943 y que de alguna forma recrea el México de principios de siglo; como elemento popular de nuestros tiempos y de donde proviene mi inspiración. La obra visual está recreada en el juego de mesa de la lotería mexicana, un ilustración de un compendio de biología y elementos conocidos como la canción de 'Cielito lindo' entre colores y algodones de azucar anexado a una instalación en honor a las chinampas de Xochimilco. Mi reflexión; una suerte de postmortum subcultural del siglo XX a través de mi autoría titulado 'Reencuentro desde el más allá' pintura y texto.

por Ricardo Trigos
Museo de las Culturas de Basilea a 25 de octubre de 2025